Taller de grabación de sonidos reunió a estudiantes y aficionados en Guayaquil

El martes 25 de noviembre, el Campus Prosperina de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) se llenó de energía y curiosidad durante el taller “Aprende a grabar sonidos de aves: fundamentos y práctica en campo”.


Por: Club de Bioacústica de Ecuador


Daisy dando algunas directrices a su grupo de sonidistas durante la parte práctica del taller.

Esta jornada reunió a alrededor de 30 participantes entre estudiantes, docentes, aficionados y público general. El espacio fue conducido por Daniel Arias-Cruzatty y Daisy Utitiaj Nunink, ambos miembros del Club de Bioacústica de Ecuador y revisores voluntarios de eBird.

Varios asistentes coincidieron en que el taller se sintió cercano y accesible. Como comentó Jaime Arellano, “lo que más me marcó fue descubrir que grabar aves es algo valioso para la ciencia y que podemos hacerlo con algo tan sencillo como un celular; me encantó que todo se explicara en un lenguaje ‘para todos’”. Esa idea de que la grabación es una herramienta abierta para cualquiera acompañó toda la jornada.

La actividad se realizó en el marco de la iniciativa Grabando Aves, un esfuerzo continental para fortalecer la comunidad de sonidistas y aportar registros que nutran la Biblioteca Macaulay y herramientas como Merlin Audio ID.

Ciencia, técnica y comunidad en un solo espacio

El taller abrió con una introducción clara sobre qué es la bioacústica, cómo se visualiza el sonido con espectrogramas, el uso de distintos equipos y las buenas prácticas en campo. Más de un participante destacó el dinamismo del contenido. Gabriela Jaramillo compartió que “las pausas activas fueron lo máximo; todavía me acuerdo de mis compañeros imitando sonidos de aves”, recordando entre risas la parte más lúdica del día.

Los instructores remarcaron que la calidad de un audio no solo depende del equipo, sino de la técnica del sonidista: cuándo acercarse, cómo minimizar interferencias o cómo anticipar el comportamiento del ave.

Del aula al bosque: practicando en la vida real

La salida a campo realizada desde las 14h00 en el bosque seco del campus fue uno de los momentos más celebrados. Muchos participantes grabaron por primera vez sonidos, incluso solo con su celular. José Asinc mencionó que la experiencia lo motivó a seguir promoviendo ciencia particiativa: “El ambiente estuvo lleno de curiosidad y respeto; la parte pedagógica fue muy bien estructurada, clara e ilustrada. Esta jornada me inspiró a convertirme en promotor de la ciencia participativa. Debemos capacitarnos más para compartirla y lograr que personas quizás no tan cercanas a la ciencia desarrollen curiosidad, para que así puedan conocer, cuidar y entender que este es un trabajo de todos, en el que cada uno puede colaborar”.

Uno de los dos grupos de sonidistas listos con su equipo de grabación para iniciar la parte práctica del taller.

Herramientas para seguir aportando a la ciencia participativa

Por la tarde, el taller incluyó una guía práctica para registrar observaciones y cargar audios en eBird, usar Merlin Audio ID y preparar archivos para la Biblioteca Macaulay.

La consigna quedó clara: no necesitas un micrófono profesional para empezar; necesitas curiosidad, práctica y ganas de aportar.

También se compartió con el grupo la lista de especies prioritarias para grabación en la costa ecuatoriana, un insumo muy valorado por los asistentes para orientar futuras salidas de campo.

Una comunidad que crece

El promedio de edad de los participantes fue de 29 años. Aproximadamente el 65% fueron estudiantes universitarios, mientras que el resto correspondió a profesionales, aficionados y público general. En cuanto a género, la distribución fue relativamente equilibrada, con igual cantidad de participantes femeninos como masculinos, reflejando un grupo diverso y representativo de la comunidad interesada en la grabación de sonidos de aves.

Parte del equipo de grabación que los participantes tuvieron la oportunidad de utilizar en el campo: micrófonos de cañón y grabadoras portátiles.

Entre los asistentes hubo estudiantes, investigadores, naturalistas, voluntarios y personas que simplemente querían aprender a grabar mejor. Muchos comentaron que este fue su primer acercamiento a la bioacústica, mientras otros aportaron sus conocimientos previos para apoyar al resto del grupo.

El encuentro cerró cerca de las 16h00 con un llamado a seguir grabando, subiendo registros y participando de los desafíos de Grabando Aves, que continuará impulsando actividades en toda América Latina y el Caribe.

La comunidad pajarera del país también está invitada a sumarse a este movimiento. El Club de Bioacústica de Ecuador anima a todas las personas interesadas —aficionadas, estudiantes, guías y pajareros— a seguir aprendiendo sobre grabación de sonidos de aves y a estar atentos a los próximos talleres y actividades que estarán anunciando en sus redes oficiales. Cada nuevo sonidista es una voz más que contribuye al conocimiento y conservación de nuestras aves.

Los instructores, Daniel y Daisy, desean expresar su profundo agradecimiento al equipo organizador de la ESPOL, especialmente a Paolo Piedrahita, Peter Pibaque, Alba Navarrete y Karla Castillo, cuyo apoyo y gestión hicieron posible el desarrollo de esta enriquecedora jornada en Guayaquil.