Quito afinó el oído para aprender sobre bioacústica y grabación de sonidos de aves

El pasado viernes 12 y sábado 13 de diciembre de 2025, científicos, estudiantes y aficionados a la observación de aves se reunieron en Quito para participar en el taller “Aprende a grabar sonidos de aves: fundamentos y práctica en campo”, desarrollado con el apoyo del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO).


Por: Juan Francisco Herrera – Club de Bioacústica del Ecuador


Participantes del taller teórico-práctico en las instalaciones del INABIO, Quito.

Diciembre fue un mes especial para la comunidad pajarera del Ecuador, marcado por históricos conteos navideños que rompieron récords de registros de aves. En ese contexto, el Club de Bioacústica del Ecuador organizó este taller con el objetivo de fortalecer la cultura de la grabación de sonidos de aves en el país, con la convocatoria de Daniel Arias-Cruzatty y Juan Francisco Herrera Cueva.

El encuentro reunió a participantes de distintas edades y perfiles, como Dana Ortiz, estudiante del Colegio Pachamama; Gonzalo Nazati, ilustrador de aves y guía naturalista; y César Garzón-Santomaro, ornitólogo y sonidista del INABIO. La diversidad generacional y de trayectorias fue uno de los mayores valores del taller.

La actividad se desarrolló en el marco de la iniciativa Grabando Aves, un esfuerzo continental para fortalecer la comunidad de sonidistas y aportar registros que nutran la Biblioteca Macaulay y herramientas como Merlin Audio ID.

Parte teórica: comprendiendo la grabación de aves y el rol del sonidista de campo

La jornada inició la mañana del viernes 12 de diciembre con dinámicas de presentación y un “coro matutino colectivo” cuando todos reprodujeron simultáneamente el canto del Ave del día de la app Merlin. El componente teórico abordó fundamentos del sonido, aspectos técnicos del equipo de grabación, nociones básicas de edición de audio, planificación de salidas de campo y ética del sonidista. El mensaje central: cualquier persona puede grabar sonidos de aves; lo esencial es aprender a escucharlas.

Juan Francisco compartiendo las diferentes actividades que el Club de Bioacústica del Ecuador ha organizado en el país.

Parte práctica: disfrutando el sonido

La sesión práctica se desarrolló el sábado 13 de diciembre en el Parque Metropolitano La Armenia, en el Valle de los Chillos, donde los participantes capturaron la diversidad sonora urbana utilizando celulares, grabadoras portátiles, micrófonos de cañón y parábolas. En apenas tres horas se registraron 25 especies de aves en dos listas de eBird.

Andrés Melo fue uno de los participantes más motivados del taller y destacó por animarse a dar el paso completo: grabar, editar y subir su propio registro sonoro. Su aporte corresponde a un Colaespina de Azara (Synallaxis azarae), conocido localmente en Quito como “Pues-pues”, un nombre que nace de la onomatopeya de su vocalización. Aunque es una especie difícil de observar, su canto es familiar en varios parques de la ciudad. Esta grabación refleja no solo aprendizaje técnico, sino también compromiso y entusiasmo. ¡Felicitaciones, Andrés, por sumar tu grabación a esta comunidad de sonidistas! Pueden escuchar su grabación a continuación.

Destacó especialmente la observación y grabación del Orejivioleta Parda (Colibri delphinae), primer reporte con grabación para Quito en eBird y también el primer registro documentado para el Parque La Armenia. Este colibrí pertenece al género Colibri, el mismo que incluye al Quinde Herrero (Colibri coruscans), la especie más común en la ciudad. Sin embargo, el Orejivioleta Parda es considerablemente menos abundante y está asociado principalmente a bosques nublados de ambas laderas exteriores de los Andes en Ecuador, por lo general entre los 1000 y 1800 m de altitud, por lo que su presencia a aproximadamente 2500 m resultó ¡una verdadera sorpresa! Su canto, distinto al del Quinde Herrero, fue clave para confirmar la especie y permitió documentar este valioso registro, que pueden escuchar a continuación.

También queremos compartir la grabación de un Matorralero Cejigrís (Arremon assimilis), una especie discreta pero muy atractiva, que suele pasar fácilmente desapercibida. Este ave prefiere desplazarse y alimentarse cerca del suelo, entre arbustos densos, y rara vez se deja ver en espacios abiertos donde podría apreciarse mejor la belleza de su plumaje. Sin embargo, su presencia puede delatarse por su vocalización, un canto agudo compuesto por una serie de finos silbidos, con breves pausas entre frases, a menudo formadas por tres notas. Durante la salida de campo, uno de los grupos tuvo la fortuna de observar a un individuo que cruzó de un matorral a otro por el sendero, vocalizando muy cerca y sin necesidad de utilizar playback, lo que permitió obtener este valioso registro. Pueden escuchar la grabación a continuación.

Parte del equipo de grabación que los participantes tuvieron la oportunidad de utilizar en el campo: micrófonos de cañón y grabadoras portátiles.

Durante la jornada de campo, el sonido ambiente de un partido de fútbol cercano añadió un contexto urbano particular, reflejando los retos reales de la grabación en la ciudad. Además, la observación de un Búho Estigio (Asio stygius) especie rara y localista de la región andina, permitió reflexionar sobre la ética y el respeto en la observación de aves. El grupo actuó de forma responsable: tomó algunas fotografías a distancia, evitó el uso de playback y dejó al ave tranquila en su dormidero. Esta experiencia resaltó tanto la importancia del comportamiento ético como el valor de los parques urbanos como refugios para la biodiversidad. Afortunadamente, Paulo Zambrano, uno de los participantes del taller, logró capturar una magnífica fotografía respetando siempre el espacio del ave.

Una comunidad de sonidistas en consolidación

Gracias a esta experiencia, los participantes comprendieron mejor el rol del sonidista de campo comprometido con prácticas responsables y obtención de grabaciones naturales, respetuosas y libres de estrés para las aves. Este taller cerró el año 2025, consolidando una comunidad de sonidistas con miras al Año de la Grabación de Aves 2026, buscando alcanzar 4000 grabaciones para el Neotrópico.

Sonidistas de campo con su equipo grabando sonidos de aves en el Parque La Armenia.

¡Que este 2026 sea un año para salir a grabar aves!

El Club de Bioacústica de Ecuador invita a todos los pajareros, estudiantes, guías y aficionados a seguir aprendiendo sobre grabación de sonidos de aves y a participar en los próximos talleres y actividades. Cada nuevo sonidista es una voz más que contribuye al conocimiento y conservación de nuestras aves.

Daniel y Juan Francisco agradecen profundamente a César Garzón-Santomaro y a Francisco Mosquera, miembros del equipo organizador del INABIO, por el apoyo y la gestión que hicieron posible esta enriquecedora jornada en Quito.